Mujer pezones de sandía.
Dame
un minuto en tu cuerpo
Y
usar de escaramuza el miedo,
Dame
un minuto en tu cuerpo
Y
usar tu frente como puerto.
Crear
resbaladeras de nubes en tu pelo
O
hacer de él, una selva espesa
Donde
estruendos de caricias
Encuentren
un colchón.
Deja
que mi silencio estalle
En
la suavidad de tus oídos
Y
desnúdame con tu paciencia
Para
nadar en el verde mar de tus ojos.
Caminar
en el surco perfecto
Entre
tus párpados y pestañas,
Ser
el aire contaminado de pasión
Que
explora los orificios de tus labios.
Déjame
ser el delirio
Que
recorre tu cuello,
Y
atrincherarme
En
tu pecho.
Deja
que tus piernas
Corten
el pudor que se apodera de mis manos,
Y
que tus dedos
Construyan
armonías de papel.
Dame
un minuto en tu cuerpo
Mujer
pezones de sandía
Y
mezclar sustancias
Aferrado
a tu cadera y su simetría.
Dame
un minuto en tu cuerpo
Mujer
pezones de sandía
Y
cuando 60 segundos se extingan
Una
tormenta de estrellas te volverá eterna.
Soy Nadie
Nadie
dice mi nombre,
Porque
no lo tengo
Nadie
ve mi sonrisa
Porque
carezco de ella.
Emerjo
de los desvelos,
De
los cansancios
De
cientos de sueños
Que
no son de nadie,
Broto
de las heridas más profundas
Que
van talando en mi cuerpo.
Capturo
instantes y los vuelvo palabra
Colecciono
caricias
Que
me dan mujeres olvidadas.
Lo
que hago no incomoda
Porque
existo,
Lo
que me incomoda es existir,
Y
no hacer nada.
Me
resbalo en los residuos de tiempo en paredes blancas,
Bebo
el vino que se estanca
En
las calles demacradas.
No
grito,
Porque
me da miedo
Despertar
al mañana.
No
pienso en el suicidio
Porque
me da miedo vivir.
Nadie
dice mi nombre,
Porque
todos lo conocen
Nadie
quiere sonreír,
Porque
ya conocen mi sonrisa.