miércoles, 20 de febrero de 2013

Jueves

Sonríes y amanece,
tal vez por eso te espero.

Imagino tus pies descalzos,
tus zapatos durmiendo en un rincón,
tus cuadernos llenos de dibujos,
tu lámpara a media luz.

A cuántos pasos está la aurora?
A cuántas lágrimas está el futuro?

Inventé una ciudad en tu mejilla,
para habitarte,
para no dar lugar a la distancia.

Sonríes y amanece,
tal vez por eso existo.

Pinté tu nombre con los colores de la tierra,
para volverte semilla, 
para sembrarte en mi canto.