martes, 14 de agosto de 2012


¿?

No me des respuestas
solo sonríe como desafiando el ahora,
ahoga entre tus labios
el tiempo maldito de un hasta luego,
ahoga entre tus labios
mis intentos insensatos de marcharme,
de perderme, de escapar hacia nuevos horizontes,
hacia viejos sueños,
sueños pasajeros que estallan como olas
en la orilla de tu piel.

¿Cómo fugarme ahora si mi Patria es tu cadera?
Anclé mis versos en tu playa
detuve mi reloj en el segundo de tu abrazo
alcé mi puño y cambié el mundo
para verte sonreír, para amarnos libres.

No me des respuestas
y embriágame de incertidumbre.
Percibo en tus besos probabilidades
un futuro impalpable,
un futuro al fin y al cabo.
Percibo en tus ojos el miedo más tierno
el amor más cobarde.

No me des respuestas
y ódiame como solo lo hacen los amantes,
para que me necesites tanto,
tanto como esta noche necesito de tu abrazo.

miércoles, 1 de agosto de 2012


En espera

Es risorio como el tiempo se burla de mis intentos de anularlo, de extinguirlo, o simplemente de ignorarlo. Recuerdo mis intentos fallidos de hacerte sonreír, mis intentos fallidos de regalarte un mundo mejor, o por lo menos de regalarte una caricia que te permita soñar con un jardín de unicornios y arco iris.
Ya lo sé, algunas de mis palabras se han caído al vacío infinito de la irrealidad, de la inmaterialidad, se han convertido en una proyección de futuros sin fundamentos, en una canción nunca cantada; pero puedes estar segura que no miento al decir que lo daría todo porque este grito, mi grito silencioso, erice tus sentidos de luz y agua clara.
Es difícil asimilar esta ciudad sin ti, la obscuridad perpetua de las calles que nunca caminamos, los bares que nos vieron pasar, las estrellas que iluminaron tantas noches de incertidumbres y poemas. Es difícil sentirme sin ti, ya lo sabes, todavía no aprendo a vivir. Todavía no aprendo a aceptar las derrotas.
Me desgasta tanto pensar en los hubiera, en los serán, me cuesta tanto  volver a escribir desde la realidad en la que siempre estuve, desde mi situación de puerta, transición, o quizá obstáculo, obstáculo de una verdad siempre anunciada.
Y mientras, de este lado del pasillo anoche sobre mi espalda, del lado en el que te encuentras  tú, mujer de los pies pequeñitos, el amanecer te espera con sus brazos abiertos, para labrar contigo su porvenir.