martes, 11 de diciembre de 2012


Te encuentro y me encuentro


Te encuentro en el silencio de esta playa desnuda,
en las olas taciturnas del olvido,
en mis manos exiliadas de tu cuerpo,
en cada fracaso con sabor a gloria


Camino por la orilla de este Continente,
mientras tú te suspendes entre el viento y mis heridas.
Y te encuentro en cada aleteo de la luna,
en cada suspiro del viajero,
en el ayer convertido en mañana,
en el hoy inconcluso,
en el minuto que trascurre
mientras me envenena la nostalgia


El sol se apaga como un Dios olvidado.
Y me cobija una noche eterna
en la que persigo tu sombra trasnochada
que se diluye cuando intento tocarla


Mis pasos dejan surcos en la arena
que me recuerdan a la distancia
que nos separa,
que nos une,
que nos equilibra,
que nos desgarra.


Entonces, te encuentro en el vuelo sincronizado de una gaviota,
en el canto imperceptible de una sirena,
en el humo de mi último cigarro,
en mi insomnio recurrente.


Y te encuentro y me encuentro,
tal vez por eso no dejo de tenerte
espejismo inalterable
En cada movimiento de este cosmos fraccionado.


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