Te encuentro y me
encuentro
Te encuentro en el
silencio de esta playa desnuda,
en las olas taciturnas
del olvido,
en mis manos exiliadas
de tu cuerpo,
en cada fracaso con
sabor a gloria
Camino por la orilla de
este Continente,
mientras tú te
suspendes entre el viento y mis heridas.
Y te encuentro en cada
aleteo de la luna,
en cada suspiro del
viajero,
en el ayer convertido
en mañana,
en el hoy inconcluso,
en el minuto que
trascurre
mientras me envenena la
nostalgia
El sol se apaga como un
Dios olvidado.
Y me cobija una noche
eterna
en la que persigo tu
sombra trasnochada
que se diluye cuando
intento tocarla
Mis pasos dejan surcos
en la arena
que me recuerdan a la
distancia
que nos separa,
que nos une,
que nos equilibra,
que nos desgarra.
Entonces, te encuentro
en el vuelo sincronizado de una gaviota,
en el canto
imperceptible de una sirena,
en el humo de mi último
cigarro,
en mi insomnio
recurrente.
Y te encuentro y me
encuentro,
tal vez por eso no dejo
de tenerte
espejismo inalterable
En cada movimiento de
este cosmos fraccionado.
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